Entrevista al Profesor Antonio Ramalho

(Quito & Madrid, 09 de septiembre de 2016)

    • 1. Como Secretario Ejecutivo de la ESUDE, ¿cómo valora, a grandes rasgos, los pasos dados hasta el momento por la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR)?

Quisiera comenzar agradeciéndole esta oportunidad de compartir puntos de vista personales sobre temas de interés general. Mientras yo no hable aquí en nombre de la UNASUR o de su Consejo de Defensa, sigo eses temas hace muchos años como investigador, condición en la cual me pronuncio ahora. En los últimos meses, he podido observar procesos políticos complejos desde la Mitad del Mundo, lo que ofrece una perspectiva bien distinta de la que se tiene en cada uno de los países miembros. Creo que eso puede ser útil al debate sobre temas de seguridad y defensa en nuestro continente.

Dicho esto, la UNASUR ha progresado significativamente en los últimos años. No solamente avanzó en su proceso de construcción institucional, pero también logró reclutar sus directores, definir una agenda de trabajo y empezar a coordinar políticas públicas de los estados miembros de manera significativa – además, con una visión de largo plazo. Poco a poco se consolida la cooperación y se amplía la confianza mutua entre los países suramericanos.

    • 2. Concretamente, ¿qué opinión le merece la cooperación suramericana en materia de seguridad y defensa?

Esta es una de las áreas en las cuales se ha progresado de manera más consistente. La propia creación del CDS y de sus órganos asesores, el CEED y la ESUDE, materializa esa cooperación. Se avanza en la definición de espacios de actuación específicos, potenciando acciones concertadas en diferentes campos, como ejemplifica la creación del Consejo Suramericano en Materia de Seguridad Ciudadana, Justicia y Coordinación de Acciones contra la Delincuencia Organizada Transnacional.

En el ámbito de la ESUDE, ya se ofrecen cursos desde una perspectiva regional, reuniendo civiles y militares en torno del examen de problemas comunes. La difusión de esas actividades y su multiplicación en los próximos años permitirán consolidar un proceso de diálogo amplio y cualificado, construyendo una visión común de los temas de seguridad y defensa, y facilitando profundizar la cooperación en temas de interés de los estados.

En otras palabras, se ha establecido un camino que involucra las elites civiles y militares en eses sectores. No se debe esperar resultados en términos de integración en 3 o 4 años, pero en 10 a 15 años, cuando esas personas ocupen posiciones de gran responsabilidad en los países de la región. Se está creando, poco a poco, una comunidad de decisores que se conocen y dialogan abiertamente sobre temas de interés común de sus respectivos países. Se trata, por lo tanto, de un proceso de medio y largo plazo.

    • 3. ¿Qué amenazas regionales identifica? ¿Cuáles son los problemas de seguridad/defensa regional que afectan a la región?

En el corto plazo no se identifican amenazas sino riesgos, especialmente relacionados con el crimen transnacional y con posibles migraciones internas en la región asociadas a dinámicas de seguridad interna a los países. Crises políticas que enfrentan varios países de la región, en particular Venezuela, y las consecuencias de la pacificación en Colombia, por ejemplo, inspiran preocupaciones, pero aún no implican problemas graves de seguridad. Y puede ser que no lleguen a causarlos, pues de la “preocupación” ya se pasó a la “ocupación”: la propia UNASUR participa de un gran esfuerzo diplomático de varios países suramericanos (muy discreto, como conviene) en pro de la paz y del diálogo en la región, mismo cuando los temas en cuestión son puramente internos.

Desde el punto de vista de la defensa, existe una preocupación con la necesidad de concertar posiciones de cara a disuadir posibles amenazas futuras, teniendo presente la necesidad de proteger las riquezas naturales de América del Sur. En un mundo que se vuelve cada vez más populoso y carente de agua, alimentos y fuentes de energía, no se puede ignorar la posibilidad de la región ser objeto de interés geopolítico de grandes potencias en el porvenir. Estamos hablando de una región que detiene el 6% de la población mundial, una población que se estima alcanzará 9,6 billones de habitantes en 2050. En ese entonces América del Sur, que ya detiene cerca del 40% de la biodiversidad y el 28% del agua dulce del mundo, deberá responder por aproximadamente el 30% de la producción agrícola mundial.

    • 4. ¿Cómo puede la UNASUR dar respuesta a ello? ¿Qué rol debe cumplir el CDS? ¿Y el resto de consejos sectoriales?

UNASUR viene dando respuestas diplomáticas, algunas bastante efectivas, si bien discretas. Además de establecer una agenda común positiva, la UNASUR promueve diálogos constructivos no solamente entre los países, sino también en el interior de los países cuyas élites políticas se muestran divididas respecto a temas sustantivos. Ejemplo del primero caso es la posición común ante el problema mundial de las drogas presentado a la Asamblea General de la ONU, la primera de esta naturaleza por una organización regional en el mundo. La promoción del diálogo entre los actores políticos venezolanos ejemplifica el segundo tipo de respuesta.

Los Consejos vienen avanzando también el diálogo y la coordinación de políticas públicas en sus respectivas áreas. El CDS, al implantar un proceso de largo plazo. Otros consejos con acciones concretas de interés común. Por ejemplo, el Consejo de Salud promueve el intercambio de informaciones sobre los precios de medicamentos y organiza un banco de precios que ya ha permitido economías de escala en su adquisición por los estados miembros. El Consejo electoral sigue la realización de elecciones y consultas populares, asegurando la transparencia y legitimando eses procesos. El COSIPLAN coordina parte de las inversiones en infraestructura realizadas por los estados miembros, promoviendo, poco a poco, la integración regional en el ámbito de su infraestructura.

    • 5. ¿Cómo se traduce eso en la ESUDE?

Además del establecimiento de diálogo permanente entre los ministerios de defensa e institutos nacionales, la ESUDE ha logrado construir una plataforma de educación a distancia y un portal en internet, que concentra y difunde informaciones de interés en ese campo (http://esude-cds.unasursg.org/). En el 2016 ofrece 4 cursos sobre temas variados, de género y Derechos Humanos a escenarios de seguridad y cooperación en defensa regional.

En coordinación con el CEED, se ha logrado definir una agenda de trabajo prioritaria que saca provecho de la producción intelectual realizada por el Centro – y la difunde –, al tiempo en que utiliza una infraestructura de comunicación por internet para realizar eventos comunes para debatir temas de interés para la seguridad y defensa regional.

    • 6. ¿Cuál es la aportación de la escuela a la cooperación en materia de seguridad y defensa?

Por medio de actividades como las que se mencionó antes, la ESUDE contribuye al perfeccionamiento de confianza mutua ya existente en la región, construyendo redes de relacionamiento entre civiles y militares que actúan en los ministerios de defensa de los países miembros y en sus escuelas de defensa.

    • 7. ¿Con qué actores la ESUDE mantiene relaciones

Esencialmente, en carácter permanente, los ministerios de defensa a través de sus departamentos de política, a partir del nivel de los viceministros, y las escuelas de defensa que integran la red de institutos nacionales coordinada por la ESUDE. Conforme a los temas específicos que son debatidos, se involucran otros actores.

    • 8. ¿En qué ha cambiado el CDS/CSSCDOT/CSLN a escala estatal y regional?

En todas esas dimensiones. El Consejo logró establecer una dinámica de cooperación basada en planes de acción anuales que coordinan políticas en 4 ejes (Políticas de Defensa; Cooperación Militar, acciones humanitarias y operaciones de paz; Industria y Tecnología de Defensa; y Formación y Capacitación). Al crear el CEED y la ESUDE, el CDS estableció mecanismos permanentes de promoción del diálogo y de construcción de redes de relacionamiento, que vienen siendo emulados por otros Consejos. Por ejemplo, conociendo la experiencia de la ESUDE, el Consejo de Cancilleres trabaja en la creación de una estructura destinada a promover la cooperación sistemática entre las academias diplomáticas de los países suramericanos.

    • 9. ¿Cómo valora la puesta en marcha del CEED? ¿Qué aporta a la ESUDE y qué relación tiene la escuela con el centro?

El CEED ha atendido a demandas importantes de los ministros de defensa y de los cancilleres en términos de reflexión sobre temas relevantes para la defensa regional. Por ejemplo, ha conducido debates y producido documentos sobre escenarios de seguridad, institucionalidad de la defensa en la región y conceptos que facilitaran establecer una agenda de cooperación y transformar institucionalmente la propia UNASUR, como ilustra la creación del Consejo Suramericano en Materia de Seguridad Ciudadana, Justicia y Coordinación de Acciones contra la Delincuencia Organizada Transnacional. Otro producto importante fue el Registro Suramericano de Gastos Agregados de Defesa, una medida muy importante de fomento de confianza mutua que ya publicó las estadísticas de los años 2006 al 2013.

La ESUDE y el CEED trabajan de manera absolutamente coordinada y complementaria. Mientras el Centro funciona como una especie de think tank que promueve reflexiones sobre temas de interés de los ministerios de defensa, pero también de sus investigadores, la Escuela se encarga de difundir esta producción científica en los institutos nacionales, sometiendo esos argumentos a críticas de los operadores políticos civiles y militares; al mismo tiempo, al debatir eses asuntos en sus cursos, la Escuela vehicula las preocupaciones y opiniones de los participantes en sus cursos, sometiendo al CEED nuevos temas para sus futuros debates y reflexiones.

    • 10. ¿Qué espera de la ESUDE durante su labor como Secretario Ejecutivo?

Que incremente su capacidad de coordinar iniciativas conjuntas de los institutos nacionales a través su Consejo Académico, ofreciendo cursos sobre temas variados de interés de la seguridad y de la defensa regional. Que se consolide como un espacio de diálogo y de difusión de conocimientos científicos en materia de defensa y seguridad. Que se afirme como un centro de referencia mundial en ese campo, siendo capaz de contribuir para la construcción de una identidad común en materia de defensa en Suramérica y para la afirmación de esta región como una zona de paz y cooperación, como un polo de estabilidad, un contribuyente para la paz en un mundo cada vez más inestable y peligroso.

    • 11. ¿Con qué estructura trabaja actualmente? ¿De qué medios dispone?

La escuela se apoya en una red de consejeros académicos vinculados a los ministerios de defensa y en 12 institutos nacionales, uno en cada país miembro, los cuales conducen actividades comandadas por el Consejo de Defensa. Sus recursos son variables, valiéndose de las capacidades de los institutos nacionales en la medida de la demanda realizada por el Consejo de Defensa. Además de sus consejeros académicos, la Escuela tiene un secretario ejecutivo, un webmaster, investigadores asociados y estudiantes que aquí realizan pasantías. Desde el punto de vista administrativo, la Escuela depende de la Secretaría General de la UNASUR, que le facilita medios operacionales, entre ellos los recursos de internet y el soporte material para su funcionamiento regular.

    • 12. Por países, ¿qué valoración hace de las aportaciones y los ritmos desde su cargo?

En el marco del Consejo de Defensa Suramericano, los siguientes países han contribuido más intensamente en las actividades previstas en los planes de acción desarrollados desde 2009/2010: Argentina, Brasil, Chile, Ecuador, Venezuela, Perú, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Colombia. El gráfico a seguir ilustra.

Desde el punto de vista específico de la Escuela, desde su creación, los siguientes países han contribuido con cursos, en orden alfabética: Argentina, Brasil, Chile, Perú y Ecuador.

    • 13. ¿Cómo caracterizaría usted la identidad suramericana en defensa/seguridad? ¿Qué rasgos tiene?

Se trata de una identidad de intereses, fuertemente marcada por principios como el respeto a la autodeterminación de los pueblos, el de no injerencia en asuntos internos, el de la cooperación internacional para la búsqueda de la paz y del desarrollo.

Esta región ha logrado, como ninguna otra en el mundo, evitar guerras entre soberanos. Su tradición de diálogo y negociación hizo que la mayoría de los diferendos hayan sido resueltos por la diplomacia, llegando a acuerdos sedimentados en tratados internacionales. Al mismo tiempo, los soberanos tienen claros sus intereses en términos de proteger conjuntamente los recursos naturales de América del Sur y de disuadir posibles amenazas externas en el porvenir.

Existe, por lo tanto, un pasado común, una herencia compartida, así como una fuerte percepción de que el futuro nos unirá cada vez más. No solo porque queremos – y está claro que ese interés se consolidó como políticas de estado en casi todos nuestros países –, sino porque tenemos conciencia de que los grandes desafíos en materia de seguridad solo pueden enfrentarse por medio de la cooperación internacional.

El gran desafío enfrentado por Suramérica involucra a temas de seguridad pública, particularmente el crimen organizado transnacional. En ese sentido, la creación del Consejo Suramericano en Materia de Seguridad Ciudadana, Justicia y Coordinación de Acciones contra la Delincuencia Organizada Transnacional fue muy importante, porque permitirá coordinar acciones más efectivas en el enfrentamiento de los riesgos asociados a esas actividades.

    • 14. Como brasileño, ¿cómo ve el rol que ha cumplido hasta ahora su país en todo el proceso?

Brasil ha cumplido el importante rol de proponer iniciativas específicas y contribuir, con recursos físicos y humanos, a la materialización de iniciativas de cooperación. El propio Consejo de Defensa Suramericano resulta de una de esas iniciativas. Brasil insiste en el carácter consensual de las decisiones tomadas en el ámbito de la UNASUR y cuida para que su mayor peso relativo en la región no genere preocupaciones en los países con menor densidad económica o poblacional. El país ha demostrado también absoluto respeto a los principios de gradualidad y flexibilidad que presiden el Tratado Constitutivo de la UNASUR.

    • 15. La cartografía regional en la región es compleja y densa. ¿Cómo ve la relación con otros esquemas regionales?

Complementaria. UNASUR viene promoviendo mesas de convergencia que permitirán optimizar las iniciativas de cada uno de los esquemas de cooperación regional e incrementar la sinergia entre eses procesos. Además, su propio Tratado Constitutivo afirma el compromiso de los países miembros de promover la integración suramericana por medio de un proceso innovador que incluya “todos los logros y lo avanzado por los procesos de MERCOSUR y la CAN, así como la experiencia de Chile, Guyana y Surinam, yendo más allá de la convergencia de los mismos”. O sea, estamos hablando de un mandato de largo plazo, que tiene en el horizonte una integración regional plena, pero que se hará gradualmente, con estricto respeto a los tiempos y necesidades de cada país miembro.

    • 16. ¿Y con otros bloques extra-regionales?

Se trata más bien de una relación de diálogo y concertación. UNASUR es aún una iniciativa muy joven, que está en proceso de organización institucional. En sus 8 años de existencia ha logrado afirmarse como un interlocutor y promover iniciativas comunes, lo que, en un contexto político difícil tanto en los países miembros cuanto en el ambiente internacional, no es poco. Cuanto más rápidamente establezca diálogos sistemáticos con otros bloques regionales, más fácilmente se afirmará como actor político en el escenario internacional. En cierto sentido, nuestra identidad colectiva se construye en nuestros diálogos, en nuestras trocas con otros actores colectivos. Las narrativas que construimos sobre nosotros mismos, así como la manera como los otros nos ven, son instrumentos de construcción de América del Sur como un ente político, más allá de su identidad geográfica.

    • 17. Por ir acabando, ¿quién estima que se está beneficiado hasta el momento de los pasos dados por la UNASUR? ¿Y qué perdedores contempla de este proceso? Cuanto más sólida UNASUR, mejor para el mundo, y mejor aún para los países suramericanos.

América del Sur es uno de los pocos polos de estabilidad geopolítica en el mundo contemporáneo. El otro podría ser Oceanía, pero sus cercanías al Mar del Sur de China y a la Península Coreana le quitan esa condición. El propio Ártico, antes una zona tranquila por razones climáticas, ahora se tornó objeto de preocupación. UNASUR contribuye al desarrollo sostenible e inclusivo de los países suramericanos, generando mejores condiciones de producción de alimentos y fuentes de energía para un mundo cada vez más carente de esos recursos. Además, al coordinar el combate al crimen transnacional, indirectamente promueve la gobernabilidad global.

No es casual que se haya logrado solamente ahora avanzar en el proceso de paz en Colombia, que se beneficia de una región más estable.

No hay perdedores en ese proceso, excepto por la industria armamentista y por los traficantes de drogas, de seres humanos, de biodiversidad y de minerales preciosos. Apenas al crimen trasnacional, interesa una región fragmentada, lo que debilita los estados nacionales en su capacidad de imponer el orden público. A los actores políticos constituidos legítimos, sean países, sean regiones, interesa una América del Sur unida, estable y prospera.

    • 18. Finalmente, ¿cómo valora hasta el momento el rol que ha cumplido la sociedad civil en los más de cinco años de recorrido de la UNASUR?

La sociedad civil en la mayoría de los países suramericanos se interesa poco por asuntos de defensa. Comienza a participar más activamente en temas de seguridad pública (o ciudadana), pero se hizo presente en los debates solamente a través de los estados. Hace falta un seguimiento más cercano por los actores organizados de la sociedad civil de todos los procesos de cooperación internacional, inclusive los que conduce UNASUR. Eso está previsto en el Tratado Constitutivo y, hace un par de años, se organizó un foro de participación ciudadana en Bolivia. En este año habrá otro foro de esa naturaleza, donde los representantes de la sociedad civil de los doce países podrán expresar sus opiniones sobre las prioridades regionales y proponer iniciativas políticas en todos los campos, alimentando, así, los consejos sectoriales y los cancilleres con sus insumos.

Pienso que se deben crear estructuras que faciliten a los ciudadanos participar de manera simple y permanente, por ejemplo mediante plataformas virtuales que permitan a las organizaciones seguir la implementación de las decisiones en función de objetivos y metas cuantificables, como son las metas de desarrollo sostenible que nuestros países han asumido el compromiso de realizar en el marco de la Organización de las Naciones Unidas.